Así termina la lactancia de un bebé adicto a la teta



Durante el embarazo lo tuve todo muy claro, quería probar con la lactancia materna, pero nunca más de 4 meses, hasta volver a incorporarme al trabajo ya que para entonces mi niño igualmente tenía que acostumbrarse al biberón porque la teta no iba a estar disponible por las mañanas. 
Cuando nació y me lo pusieron al pecho en el hospital me quería morir...que dolor, nadie me había hablado de eso antes. Me dijeron que debía darle el pecho cada cuatro horas, fue muy doloroso, pero pensé que cada cuatro horas iba a conseguirlo aguantándome un poco. Mi marido se acercó a una farmacia a comprar una pomada para aliviar y proteger los pezones, cosa que ayudó solo un poquito la verdad. 
Lo llevaba más o menos bien ya que mi niño parecía ser muy tranquilo y bueno... hasta que llegamos a casa y todo cambió. 
Mi bebé chillaba día y noche, sin parar. Y ese bebé, que en el hospital parecía ser muy tranquilo y que tomaba pecho cada cuatro horas, derrepente decidió pasarse el día y la noche entera prendido al pecho. Fue la única manera que tuvimos para tranquilizarlo, no hubo nada más que le funcionara.
Cada vez, para concretar...cada media hora...mi marido me miraba preocupado porque sabía que lo estaba pasando fatal y me decía que lo siente muchísimo, pero que el bebé quiere teta. Y yo lloraba! Lloraba por dolor, por cansancio y porque no me dejaba ni ir al baño. Sabía que las cosas iban a cambiar y que había que sacrificarse un poco, pero no sabía que ya no iba a tener vida ninguna. 
Para almenos soportar el dolor, probamos con pezoneras, pero no las aceptaba. Como no...porque me lo iba a poner fácil?! 

Con los meses las cosas no mejoraron. Mi bebé se hacía más mayor, pero las tomas de pecho seguían siendo demasiado seguidas. Cada hora o hora y media. Tanto de día como de noche. No recuerdo haber dormido ni una sola noche, pero tampoco tuve la oportunidad de descansar de día porque la teta tenía que estar disponible las 24 horas. 
Probamos a darle el biberón, y se lo tomaba a veces, otras no, pero una cosa era comer y otra el hecho de tranquilizarse y querer quedarse dormido en la teta de mamá. Menudo error cometí permitiendo que se durmiera con el. 

En este momento tenía claro que mi bebé era un adicto a la teta!

Pasaron los meses y seguíamos con la lactancia materna. Teniendo en cuenta las circunstancias, decidí ampliar la lactancia materna que iba a suspender a los cuatro meses, a seis, incluyendo un biberón por la mañana que se lo tenía que dar su papá mientras yo trabajaba. Esto me ayudó a tener almenos unas cuatro horas por la mañana, en las cuales no tenía que darle el pecho. Sinembargo fue entrar por la puerta y volver a lo mismo. Mi niño ni se alegraba por verme, solo se echaba a llorar porque quería la teta. Me hacía sentirme fatal, ya que cuando llegaba su papá a casa si que se alegraba de verlo, sin nada a cambio. Llegué a plantearme que mi niño no me quiere y además de eso estaba convencida que la lactancia materna con este bebé de alta demanda sería eterna. Me sentí muy agobiada y frustrada.

Creo recordar que a los siete meses mejoraron las cosas...si...es cierto...a los seis tampoco hubo manera de suspender la lactancia materna si no queríamos tenerlo chillando como un loco las 24 horas. Pero tampoco podemos hablar de una mejoría importante, simplemente conseguí suspender alguna toma, pero seguían siendo mínimo cuatro de día y tres de noche. 

Llegó un momento, en el cual me rendí. El pediatra nos decía que lo ideal sería darle el pecho hasta cumplir el año, y mi niño claramente no estaba de acuerdo con dejarlo antes, así que decidí dejar de agobiarme y seguir reduciendo tomas muy pooooco a poooco. 
Cuando porfín lo iba a conseguir, el pecho izquierdo dejó de producir leche y en el derecho tuve una obstrucción. La ginecóloga me dijo que o tenía que tomar las pastillas que cortan la leche de golpe, o enganchar mucho al niño para quitarme la obstrucción de leche y volver a empezar.
Me iba a dar algo...todo para nada... Con lo que me había costado.
No quería tomarme las pastillas por dos razones. Primero porque son hormonas y por otras razones de salud creo que no me vendrían nada bien, y segundo, porque no quería pasar por un infierno dejando la teta de golpe de un día para otro. Mi bebé no estaba preparado para dejar el pecho de noche y nosotros no teníamos fuerzas para pasar por eso.
Tras una semana y un pecho bien recuperado, volví a empezar, y para colmo, tras dos semanas reduciendo tomas me dio una mastitis muy dolorosa y con mucha fiebre y vómitos. Ha sido horrible y no quiero ni recordarlo. Y porsupuesto, cual fue el consejo de la ginecóloga de urgencias??? Pues si... darle el pecho más que nunca...que oportuno. 
Por suerte esta vez me recomendaron un probiotico muy bueno para el pecho que desde entonces me ha librado de sufrir más infecciones al reducir tomas. Ojalá me lo hubieran recetado antes, entonces no tendría que haber pasado por todo esto. 

Hoy mi pequeño Don Nervio tiene once meses y medio y acaba de pasar su primera noche sin teta. 
La noche anterior ya suspendí la toma antes de acostarlo y le di un biberón. No le hizo mucha gracia pero acabó aceptándolo cuando comencé a cantarle su canción favorita. Esa misma noche fue horrible. Se despertó cada media hora llorando y tras cuatro horas horribles le dije a mi marido que no sería la mejor noche para suspender también la toma nocturna que hasta ahora había estado tomando cada noche sobre las 4 de la mañana cuando despertaba. 
Asi que me levanté y lo saqué de la cuna para darle el pecho, y nunca entenderé por qué, pero me la rechazó. Lo tranquilicé cantándole pero al volver a acostarlo en su cuna rompió a llorar de nuevo. Ante la desesperación no se me ocurrió nada mejor que prepararle un biberón, aunque estaba segura que hambre no podría tener si me acababa de rechazar la teta. Además los biberones que intentamos darle por las noches, siempre habían acabado en el suelo rechazados con mucho cabreo. Pero se lo tomó! Enterito!
Alguna otra noche ya empecé a dudar si podría ser que ya no tenga suficiente leche y esa noche ya se confirmaron mis dudas. No me lo explico de otra manera.
Entonces decidí que este sería el momento, el mismo había rechazado la teta, así que ya no iba a dársela más.
Esta noche pasada hice lo mismo, antes de acostarlo le di un biberón que no le hizo mucha gracia, y por la noche la primera vez que despertó lo tranquilizó mi marido con palabras y la segunda vez le dimos un biberón. El papá tiene un papel fundamental en este proceso, ya que si va la madre, el niño huele la teta, o eso dicen, asi que es importante que las primeras tres noches se encargue papá, para que se acostumbre poco a poco y ni se acuerde del pecho.
Por el momento no me lo ha vuelto a reclamar.

Cruzo los dedos!
Lo he pasado muy mal con dolores, enfermedades y encima sin poder tomar la mayoría de los medicamentos que ayudan en esos momentos.

Lo curioso es que ahora que ha acabado incluso me da pena, me siento diferente y confusa. Sé que es lo mejor para el y para nosotros, y que ya no le hace falta, sobre todo sabiendo que ya no tengo leche apenas y que ya no le alimenta porque seguía llorando por hambre tras las tomas, pero aún así es raro después de casi un año. Tengo sentimientos mezclados. 
Lo cierto es que no pensé que acabaría así, que llegara el día que el me rechace el pecho, y porsupuesto me alegro que sea así y que no haya tenido que ser yo la que hiciera un parón radical. He tenido muchos momentos de desesperación, pero finalmente le he dado a mi niño lo que necesitaba durante casi un año, tal y como me recomendó el pediatra. Ha sudo duro, pero hoy ya no me arrepiento, las circunstancias llevaron a eso y por algo será. 

Aún así, espero que esta vez ya sea la definitiva!



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